Una buena cuña no consiste en decir mucho en poco tiempo, sino en decir lo justo de la forma correcta. En 20 o 30 segundos no cabe todo: cabe una idea bien contada. Ese es el secreto.
Una cuña, una idea
El error número uno es querer meterlo todo: la historia de la empresa, cinco servicios, la dirección, dos teléfonos y la web. El oyente no retiene una lista; retiene una idea y una emoción. Antes de escribir nada, decide qué única cosa quieres que recuerde. El resto, fuera.
La estructura que funciona
Las cuñas que venden suelen seguir un mismo esqueleto, porque funciona:
- Gancho (0-3 s): una frase, una pregunta o un sonido que hace que el oyente levante la oreja.
- Beneficio: qué gana tu cliente. No lo que vendes, sino lo que resuelve o le hace sentir.
- Prueba u oferta: un motivo para actuar ahora (una promoción, una novedad, una garantía).
- Llamada a la acción + cómo llegar: qué quieres que haga y dónde encontrarte (nombre de marca claro y web o teléfono fácil).
Escribe para el oído, no para el ojo
La radio se escucha, no se lee. Eso cambia cómo se escribe:
- Frases cortas y lenguaje hablado, como se lo contarías a un amigo.
- Repite lo esencial: el nombre de la marca conviene decirlo al menos dos veces.
- Si das un teléfono, que sea fácil y repetido; si no, mejor remite a una web sencilla.
- Lee siempre el guion en voz alta y con cronómetro antes de darlo por bueno.
La voz y el sonido venden tanto como el texto
El mejor guion se hunde con una locución plana o una mezcla descuidada. Una voz profesional que conecte con tu público, una música con derechos en regla y una mezcla al nivel que exige la emisora marcan la diferencia entre sonar a marca seria o a anuncio casero. No es un lujo: es lo que hace que el mensaje se tome en serio.
Errores que matan una cuña
- Saturarla de datos y servicios: no se recuerda nada.
- Decir un teléfono largo una sola vez y a toda prisa.
- Usar jerga o presumir de la empresa en vez de hablar del cliente.
- Terminar sin una llamada a la acción clara.
Un método probado
En QuéPubli trabajamos cada cuña como una pieza pequeña de gran precisión: guion pensado para vender, casting de la voz adecuada y producción con diseño sonoro. Porque una cuña bien hecha no interrumpe: se queda.
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